Es sábado, has tenido una semana infernal (si, con suerte, no trabajas también el domingo) y necesitas salir y desconectar. Problema: nadie se apunta. Solución: salir solo. 

Pero antes te planteas varias opciones. La primera gran idea que se te ocurre es que tampoco se está mal en casa. Total, todavía es invierno. Tienes la excusa perfecta. Atracón de pizza y botellita de vino, el momento ideal para ver por fin uno de esos clásicos del cine que tienes en la lista de pendientes. Hasta se te puede ocurrir ponerte a hacer una buena cena italiana para acompañar a La Dolce Vita. En este caso, terminarás de cocinar a las 12 y te dará tiempo a ver los créditos antes de quedarte frito en el sofá. ¿De verdad no prefieres salir solo? 

En caso de que seas freelance, lo último que pensarás será que qué agustito se está en casa. ¡Necesitas salir YA! Te crees que tu plan es mucho mejor que el de tu colega de arriba, pero no. Es el mismo, pero fuera. ¿Y cuál es tu genial ocurrencia? ¡Me voy solo al cine/ teatro! (Y lo pronuncias ante el espejo con despecho). Meterse en una sala oscura es un gran atrevimiento, claro que sí. Cierto es que tu probabilidad de quedarte dormido se reducirá a en un 80%. Pero, ¿y el vino? 

Salir solo

¿De verdad no quieres salir solo?

No nos engañemos, a ti lo que te apetece es salir salir. Es decir, salir de verdad. ¿Y por qué no lo haces? Te convences a ti mismo de que va a ser un aburrimiento. Pero no lo sabes, todavía no lo has probado. Tampoco sabes si será una experiencia como para contar a tus amigos (cuando se dignen a quedar) porque a saber qué pensarán de ti. Exacto, no sales solo porque te da vergüenza. Bien que te pimplas tú solo el Rioja con la cena. Claro, como no te mira nadie…

¿Quieres salir? Pues sal. Eso sí, no te arregles demasiado o parecerás un novio/a recién plantado en el altar. Tu objetivo es divertirte, ¿no? Por lo que tampoco es recomendable acodarse en la barra con gesto iracundo. Te has animado a salir solo porque tus colegas no estaban, no porque odies a la humanidad. Sácale partido al rollo misterioso, pero sin pasarte con la pose antisocial. Has salido y vas a disfrutar de la música, de la bebida y del ambiente. Esto incluye gente. No busques amigos desesperadamente, pero muéstrate receptivo. ¡Puede ser una gran noche! Aquí te dejamos todas las claves.

 

Débora García Perrote

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