¿Cómo será el futuro del mundo editorial?En un intento por responder la incógnita sobre cómo será el futuro del mundo editorial, solo podemos mirar al presente y hacer conjeturas que, por lo rápido que cambia todo lo relacionado con la tecnología y la Internet, resultarían obsoletas antes siquiera de llegar a formularlas. Lo que sí podemos decir con certeza es que la experiencia editorial será muy distinta de como la conocemos en la actualidad y que estará modificándose constantemente, acoplándose a las herramientas que ofrece la era digital y a las nuevas ideologías que esta suscita. Sobra decir que el protagonista de este gran cambio es el libro digital, pero ya veremos que la evolución editorial no se resume solamente a la aparición de un nuevo formato o soporte para los contenidos, sino que implica transformaciones más profundas.

Estado del libro digital

En cuanto al libro impreso, es de común acuerdo que no va a desaparecer, pero sí se se pronostica una leve disminución en sus ventas, mientras que el consumo de libros digitales crece despacio, pero de forma progresiva. Esto que se vive hoy en España sucede al contrario en los Estados Unidos y el Reino Unido, donde es más bien la comercialización del libro digital la que ha sufrido una desaceleración. De manera que no se puede hablar de un “estado del libro digital” a nivel mundial, ya que evoluciona a diferentes ritmos en cada región.

En Latinoamérica, el libro digital gana terreno: los registros de ISBN para publicaciones digitales han aumentado rápidamente en los últimos años. Tal situación no responde necesariamente a una mayor demanda de este tipo de producto, sino más bien a los avances en las TICs, con sus nuevas experiencias de autoedición y mayor facilidad para producir y distribuir libros digitales. Estos avances reducen riesgos de publicación, lo que ha animado a las editoriales independientes latinoamericanas a publicar en este formato.

El reto de poner precio al libro digital

Existe la creencia de que la producción de los libros digitales implica menos recursos que la producción del libro en papel. Pero recordemos que, a pesar de que en la producción editorial digital se omiten los costos de impresión, embalaje, bodejage y transporte, deben sumarse otros gastos que no son necesarios en la producción de libros en papel:

  • Convertir un libro impreso a libro digital constituye una etapa adicional en el proceso de publicación que requiere de cuidado. Idealmente, un libro digital no debería ser una simple exportación a ePub o PDF de su versión impresa, sino que debería ser producto de todo un proceso de edición aparte, pensado en función del formato y sus usuarios. Y este nuevo proceso implica tiempo de personal calificado.
  • La distribución de los libros digitales también implica una inversión –aunque no muy elevada– por los servicios de desarrollo y mantenimiento de un sitio web de comercio electrónico, además del alquiler de dominio y espacio en unservidor.
  • Las licencias de “DRM duro”, sistema de seguridad que pretende proteger contra la piratería de los contenidos digitales, suelen tener altos costos.

Otra de las razones que ha inducido a la tendencia de publicar sin DRM o con “DRM social” es hacer “el proceso de compra y lectura de los ebooks más amigable a los lectores

De no ser por el último punto de la lista anterior, el proceso editorial digital sí resulta más económico que la producción y comercialización de un libro en papel. Esta realidad ha provocado la tendencia –principalmente en editoriales independientes– de distribuir sus ebooks sin DRM o con “DRM suave”, una marca de agua personalizada por descarga, que resulta un sistema de protección menos restrictivo. Otra de las razones que ha inducido a la tendencia de publicar sin DRM o con “DRM social” es hacer “el proceso de compra y lectura de los ebooks más amigable a los lectores[1].”

Aunado al costo real de un producto, debe tomarse en consideración el “costo psicológico”, es decir, lo que el comprador está dispuesto a pagar por él. La Primera encuesta nacional de lectura en plataformas digitales, realizada en México en 2015, arrojó un resultado poco alentador en este sentido para los libros digitales: los lectores jóvenes –“nativos digitales”– solo leen contenidos digitales gratuitos y asumen que lo que proviene de la red no debería tener ningún costo. Los lectores de mayor edad no pretenden adquirir libros digitales de forma gratuita, pero sí suponen que su precio es menor que el del libro impreso.

Romper paradigmas: futuro del mundo editorial

En la región, el índice de lectura de libros es muy bajo, lo que, aunado a una brecha digital marcada, supone que en Latinoamérica se leen muy pocos libros digitales. Esto no quiere decir que haya un bajo consumo de contenido digital, pues el rápido desarrollo de la Internet y el acceso a los teléfonos móviles vuelve accesibles estos contenidos desde cualquier lugar y en cualquier momento.

El futuro del mundo editorial dependerá, entonces, de la manera en que la industria del libro se adapte a las formas de consumir contenidos en la era digital. Será necesaria una transformación del ecosistema editorial en todos sus aspectos: derechos, canales de venta, forma, e incluso de lo que hoy entendemos por “libro”.

“Soñemos pues, porque cuando despertamos, el libro todavía estará allí. Pero puede que no lo podamos reconocer[2].” Darío Pescador

Adaptarse a la era digital implica abrazar uno de sus principales conceptos: la colaboración. El ecosistema editorial debe tomar en consideración propuestas relacionadas con esta ideología:

  • Durante el Coloquio Internacional de lectura y edición universitaria, organizado por la UNAM en 2016, el representante del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, CERLALC, propuso replicar experiencias exitosas en la región, adonde la evolución del mundo editorial ha sido tan disímil. En este momento, la región se encuentra en una etapa de “prueba y error local” que podría superarse si los actores principales de la industria editorial se comparan y comparten las estrategias que han tenido resultados positivos.
  • El movimiento que aboga por una red libre –por el código abierto, el copyleft, por una Internet donde todo debe compartirse– provoca la reticencia de los “nativos digitales” hacia cualquier producto o servicio de carácter privativo. No se puede luchar contra lo que estos consumidores pretenden del producto digital, pero sí se puede aprender de las experiencias de los grandes de Internet, como Google y Spotify, que los atraen con servicios y contenidos gratuitos y luego ofrecen otros a la venta.

[1] Evolución del libro electrónico en América Latina y en España. Informe 2016. publicado por Dosdoce a partir del análisis de los datos de la distribución de libros electrónicos a través de la plataforma Bookwire. Disponible de forma gratuita en ePub, Mobi y PDF en Amazon, Apple, Casa del Libro, Kobo y Lektu.

[2] Fragmento de: Equipo de comunicación del Congreso del Libro Electrónico de Barbastro. “Sinergias. Memoria del IV Congreso del Libro Electrónico. Barbastro, Huesca”

por Elisa Giacomin Valencia

Elisa Giacomin ValenciaUncategorizedEn un intento por responder la incógnita sobre cómo será el futuro del mundo editorial, solo podemos mirar al presente y hacer conjeturas que, por lo rápido que cambia todo lo relacionado con la tecnología y la Internet, resultarían obsoletas antes siquiera de llegar a formularlas. Lo que sí...Tu sitio de prácticas web en línea